Viernes 20 de Octubre, 2017

"Me gustaría que "Converso" eliminara prejuicios por todos lados: tanto desde el lado agnóstico como desde el lado creyente"

Entrevista

David Arratibel, director de "Converso", responde a nuestras preguntas con el mismo estilo directo que podemos ver en "Converso". Desvestido de todo prejuicio, este pamplonés aborda la conversión de toda su familia, menos él, a través de unas conversaciones. Como señala en su claim "Si el Espíritu Santo entra en tu casa, ¿es posible hacer una película sobre él?"

No quiso hacer una película religiosa y no lo es. "Converso", que puede verse estos días en el cine Al Andalus de la capital gaditana y en Mar Conemas (El Puerto de Santa María), aborda lo que su director llama "conversaciones pendientes" con su familia. La conversión de su cuñado, su hermana mayor, su madre y su hermana pequeña le situó "solo ante el peligro" y, con un estilo natural, directo y muy divertido en ocasiones, David Arratibel y su familia abren las puertas de su casa, su intimidad y su vida a los espectadores.

Agnósticos, ateos y creyentes, todos tienen su "papel" en "Converso". Con David Arratibel hemos hablado sobre esta conversación sincera que desmonta prejuicios de un lado y otro para hablar de la religión, la conversión y la propia vida familiar. 

Dices que tu película es un documental sobre conversaciones pendientes ¿Cómo llegó el punto de inflexión a pasar de que fueran “conversaciones pendientes” a conversaciones abordadas?

D.A.- Al principio, planteé la película como “conversaciones con mi cuñado”, porque era la persona con la tenía conversaciones interesantes sobre religión, vivencias personales… Así como, cuando hablaba con mis hermanas o mi madre en cuanto hablábamos de religión al minuto dos había una bronca irremediable, con mi cuñado había una posibilidad de diálogo.

Al hacer la propia película empiezan a salir temas, empiezo a conversar y me dí cuenta de eso que mi hermana dice “que por fin, de una p*** vez, hemos podido hablar ella y yo, que yo no quería hablar porque me daba mal rollo”. Ahí caí en la cuenta de que la película es una película de conversaciones pendientes. La película comienza a interrogarme, no sólo yo a ellos intentando entender lo que les ha pasado, sino por qué yo no he abordado este tema antes, desde el cariño. Es un interrogante que tiene que ver con el prejuicio y me pareció interesante que la película se girara a interrogarme a mi también.

De hecho, en "Converso" el director es una parte integrante del relato,  con el que el espectador puede sentirse identificado...

D.A.- Lo que tiene la película, que me parece que por eso funciona, es que el público agnóstico y ateo se identifica conmigo, con la persona que esta desde fuera, intentando entender ese proceso que nos queda muy lejano y los creyentes se identifican con la vivencia religiosa de mi familia.

Hay como dos tipos de lectura: El espectador más agnóstico o ateo se queda con una película de conversaciones pendientes, de un conflicto, de un tema que había que sanar con un trasfondo de temática religiosa mientras que el espectador más religioso se puede quedar con un proceso religioso con un trasfondo de historia familiar. Cada persona hace suyo cualquier texto artístico y se queda con lo que más le conmueve.

Converso no es una película religiosa pero está siendo un autentico boom entre los católicos ¿Pensabas que iba a tener tanto eco entre los movimientos o personas con sensibilidad religiosa?

D.A.- Estoy muy sorprendido. Por la coherencia artística y personal, si alguien me hubiera dicho “mira, quita este plano o haz este guiño para que el publico religioso vaya a ver la película”, no lo hubiera hecho nunca, al igual que si me hubieran dicho “quita este otro porque el publico agnóstico no lo va a aceptar”. Cuando estábamos haciendo la película, intentamos que la película tuviera una cierta neutralidad. Hay un momento en el que mi cuñado dice que nunca ha sido ateo porque el ateísmo no se sostiene desde la razón y es la única frase que estuvimos dudando si incluirla o no. Por eso mismo, hemos medido que el discurso explicara cuál ha sido su proceso pero que no fuera muy proselitista. Lo es en algún momento, pero jamás lo imaginé.

Cuando terminamos el último corte mi hermana me dijo “Vete preparando porque te vas a hinchar a vender DVDs en parroquias” y yo le decía “que no, que no, esto es un documental de autor que no va a ninguna parte”.

He hablado con el público creyente y me decían “que un agnóstico haga una película sobre conversos, que la lleve a festivales ateos.. y no quedemos mal, no se nos ocurría ni en nuestros mejores sueños”. En ese sentido, como es una película que está hecha desde el amor e intentar entender al otro, pues ellos quedan bien, porque además, para mi era el primer objetivo de la película, que ellos estuvieran cómodos.

Desde ahí creo que se ha dado una especie de tormenta perfecta porque tenemos un contenido que conmueve por un lado, un contenido que conmueve por otro y a mi me sorprende que a los creyentes les gusta y que yo la he visto con algunos amigos que son apóstatas, en el Festival de cine de Cádiz, y me decían “no sólo me gusta la película sino que, a priori, con un tío como tu cuñado no me iría de aquí a allí y ahora me quiero ir con él de cañas y traerlo al Carnaval. Porque es un tío que te apetece conocerlo”. Eso es lo que a mi me gustaría que quedara de la película: eliminar prejuicios por todos lados: tanto desde el lado agnóstico como desde el lado creyente.

“Converso” pone a tu familia creyente sin “papeles preparados” ante una cámara ¿Es una película que llama también al creyente a ponerse “a quemarropa” delante de quienes no son como ellos y dejarse preguntar?

D.A.- Si, y sobre todo, es importante como reflexión para el católico algo que me paso en el Festival Cinema de autor de Barcelona cuando vino un señor y me dijo “Me ha conmovido mucho la película, porque llevo mucho tiempo sin hablar con mi hermano, porque yo soy creyente y él no e intento convencerle…” y le contesté “¡para! Ése es el problema, no le tienes que convencer, ¿por qué no le intentas comprender? Y él que te comprenda a ti y ya está. Si el Espíritu Santo tiene que obrar en tu hermano ya lo hará. Porque lo de “Id y predicad” puede ser muy plasta. Creo que hay un punto de cierta mesura por parte del creyente, y más del converso exaltado como era mi hermana y mi familia, que hay que medir. Mi madre dice en un momento de la película “Quizás nos sobró soberbia (en ese momento de la exaltación)”.

Creo que todos deberíamos reflexionar: Cómo abordamos al conversación con un agnóstico, por ejemplo, y además los agnósticos somos más fáciles de conversar porque no tenemos ninguna certeza y estas en una posición como blanda y el diálogo es más cómodo.

¿Cuál es el momento que más te gusta de la película?

D.A.-Para mi, mi hermana pequeña como es muy joven, dice cosas muy interesantes. Yo sólo doy mi opinión sobre la religión, la vivencia religiosa… una vez en la película y es con ella. Me conmueve cómo me escucha, con qué respeto, con qué interés… para mi es una película de escuchas, de conversas escuchando. Yo que soy de escuchar muy poco, me sorprende cómo ella me escucha. Luego hay otro momento que dice ella que es muy duro admitir que han cambiado tus convicciones. Admitir que te has convertido es admitir que, lo más grande, eso que tu eres ha cambiado, y eso te hace muy vulnerable frente al otro. Ése es otro gran momento de la película, es una exposición muy fuerte, no decir que eres católico y tal sino admitir que tus cimientos más profundos han cambiado. Creo que es muy potente hacerlo públicamente por parte de ellos.

¿Cuál ha sido tu momento más difícil?

D.A.- Sin duda con mi madre. Hay momentos en los que surgen otras historias, otros conflictos soterrados, familiares, más antiguos. Hay momentos que me costaron muchísimo. El material de mi madre me costó mucho editarlo porque me escuchaba a mi, le escuchaba a ella, no me gustaba mi actitud, sin duda ha sido lo más difícil.

La conversación también se volvió hacia ti a lo largo del rodaje ¿Cómo ha sido tu viaje interior en este proceso de la película? ¿Ha cambiado en algo David Arratibel?

D.A.- Mi viaje interior ha sido muy potente en muchos sentidos. Desde acercarme a la familia sin el prejuicio de hablar de esto desde el cariño y bien, que eso ha sido enorme y la película ya ha merecido la pena sólo por eso y luego, aunque yo no tenía un especial rechazo al tema religioso, ahora no sólo no lo rechazo sino que me interesa. Un interés sociológico o psicológico, pero me interesa y pienso que esta muy bien quitarte estos prejuicios. Además de haber abordado este tema con mi familia materna también con la familia de mi padre ha habido un acercamiento bonito. La verdad es que ha sido muy bonito en muchas cosas.

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